Nikola Tesla

Nikola Tesla nació en la ciudad servia de Smiljan, Croacia el 10 de julio de 1856 y murio en Nueva York, EE.UU. en 1943. Sus estudios se iniciaron con la ingeniería y la electricidad en la Escuela Politécnica de Graz (Austria), trabajando posteriormente con Thomas Alva Edison diseñando motores y generadores eléctricos.

Rebelde por naturaleza, en 1912 rechazó la nominación al Premio Nóbel.

En 1893 fue capaz de diseñar un sistema de comunicaciones sin hilos construyendo para ello una antena de más de 30 metros de altura, la conocida como Wardencliff Tower.

Su objetivo no era otro que transmitir la energía eléctrica gratuitamente a distancia sin la necesidad del hilo y para ello utilizó los mismos principios que la radio.

Tesla representa para nosotros uno de los primeros intentos en la historia de promover la tecnología y el uso de la energía de manera libre.

Su aporte en la historia de la energía y las telecomunicaciones es un ejemplo sobre la necesidad de cambiar los paradigmas o formas en la cual nos relacionamos con estas fuentes y medios.

LA ELECTRIFICACION DEL ARTE

El trabajo del científico y descubridor Nikola Tesla se fundamenta en una serie de innovaciones y cambios paradigmáticos fundamentales en la sociedad industrial, la cual afecto el arte en su etapa de electrificación y su posterior desarrollo digital e interactivo. En su contribución a la sociedad moderna se cuenta el desarrollo de la energía alterna, la emisión de ondas de radio inalámbrica, la primera feria mundial electrificada y la invención del control remoto.

Gracias a estas innovaciones tecnológicas que afectaron profundamente la humanidad, las creencias en la telepatía fueron reemplazadas por innovaciones como la telefonía, y posteriormente la comunicación inalámbrica, al mismo tiempo que el ilusionismo dio paso el cine, y del arte para ser observado vino el interactivo.

En la época actual existe un número no despreciable de artistas que producen obras basadas -inconcientemente- en la existencia de una arquitectura tecnológica alimentadas de la inevitable electricidad. Sin electricidad la obra no funciona, depende energéticamente de la red eléctrica más cercana, y sin esa conexión, es como un cuerpo sin voluntad, energía, espíritu o alma.

En este contexto e inspirados en esta condición, diversos artistas chilenos vinculados a la experimentación en la convergencia arte y tecnología, han desarrollado obras que reflexionan sobre diversos temas vinculados –directa o indirectamente- con las contribuciones de Tesla; electrificación, invisibilidad, interacción a tiempo real, vibraciones sonoras, y dinámicas relacionales entre personas y objetos a través de tecnologías de la información y la comunicación.

Las obras que componen esta exhibición se conectan con esta condición histórica, y configuran un entramado de relaciones que se sustentan en la generación y transmisión de energía, así la interacción con teléfonos móviles, agua, movimiento humano, imagen, sonido y tacto posibilitan que el observador se haga parte de la obra e interactúe con ella produciendo de esta forma un marco relacional entre el artista, la obra y su observador-interventor.

LA INEVITABLE ELECTRICIDAD

La electricidad (del griego elektron, cuyo significado es ámbar) es un fenómeno físico cuyo origen son las cargas eléctricas y cuya energía se manifiesta en fenómenos mecánicos, térmicos, luminosos y químicos, entre otros. Existe en diversos ámbitos de la biodiversidad y la naturaleza, y funciona como un dinamo que anima la voluntad de sobrevivencia, autodefensa, seducción, observación, y sustentabilidad de los seres vivos.

El ser humano “controla” la electricidad desde hace muy poco tiempo, sin embargo, a sido una de las transformaciones más fundamental y radicales en la vida cotidiana de las personas, desde su uso el día y la noche han cambiado, los tiempos del trabajo, el sueño y la vigilia, la producción, la cultura y el arte.

La energía eléctrica se manifiesta como corriente eléctrica, es decir, movimiento de cargas eléctricas negativas, o electrones, a través de un cable conductor metálico como consecuencia de la diferencia de potencial que un generador esté aplicando en sus extremos.

En el contexto actual de la sociedad es impensable para el ser humano sobrevivir sin energía eléctrica. El caos que se produciría seria tal que ni la más improbable historia de ciencia ficción superaría esta condición.

Sin embargo, esto conlleva a una extraña paradoja humana, ya que la producción moderna de energía para sustentar las necesidades de la sociedad, están destruyendo rápidamente el ecosistema y a su vez es una necesidad vital de las personas al igual que su relación con el entorno.

La primera aplicación práctica generalizada de la energía eléctrica fue el telégrafo de Samuel Morse (1833), implementado en el campo de las telecomunicaciones, siendo hasta hoy en día, electricidad y telecomunicaciones, una comunión indisoluble de desarrollo.

Lenin en medio de la revolución rusa definió el socialismo como la suma de la electrificación y el poder de los soviets, en plena época de industrialización ambos bloques tanto el socialista como el capitalista dependieron en gran medida del uso doméstico de la electricidad y del vapor para su producción económica.

En un artículo de Wikipedia publicado por un colaborador anónimo, la energía eléctrica es definida de la siguiente manera:

“…Se denomina energía eléctrica a la forma de energía que resulta de la existencia de una diferencia de potencial entre dos puntos, lo que permite establecer una corriente eléctrica entre ambos —cuando se los pone en contacto por medio de un conductor eléctrico— y obtener trabajo. La energía eléctrica puede transformarse en muchas otras formas de energía, tales como la energía luminosa o luz, la energía mecánica y la energía térmica….”

Más adelante en el mismo artículo se profundiza la descripción anterior de la siguiente manera:

“…Cada vez que se acciona un interruptor, se cierra un circuito eléctrico y se genera el movimiento de electrones a través del cable conductor. Las cargas que se desplazan forman parte de los átomos que se desea utilizar, mediante las correspondientes transformaciones; por ejemplo, cuando la energía eléctrica llega a una enceradora, se convierte en energía mecánica, calórica y en algunos casos luminosa, gracias al motor eléctrico y a las distintas piezas mecánicas del aparato…”

¿Pero que sucede cuando la energía eléctrica llega a un obra de arte?

Varias son las respuestas posibles, ya que la pregunta en si permite una amplia y compleja deliberación. Pragmáticamente la obra de arte, independiente de las ambiciones del creador, se convierte en una metáfora de un organismo vivo básico con su propio sistema nervioso y de alma propia, irrepetible, condicionada a la interacción con sus futuros observadores. Es aquí donde se abre la gran promesa moderna de la interacción, en donde todos podemos ser artistas por algunos segundos o minutos.

En una acción pionera, el cibernético británico Gordon Pask electrifico 3 esculturas en el contexto de la exhibición curada por Jasia Raihardt “Cybernetic Serendipity” (1968, ICA, Londres), las cuales interactuaban entre si a través del estimulo generado por señales lumínicas enviadas entre una obra y otra, las cuales eran rescatas por sensores de luz, provocando -en palabras del autor- “la sensación de estar frente a una pareja en pleno estado erótico”. El publico tenia la opción de utilizar linternas y aumentar la excitación de los objetos, llevándolos también a estados de stress y fatiga de materiales.

La humanización de la obra provocada por Gordon Pask ha sido objeto de culto por generaciones futuras de artistas que utilizan la electricidad para darle vida a sus obras. La conexión directa existente entre estructuras análogos y circuitos eléctricos, fundamentan un cambio paradigmático en la manera en como nos relacionamos con la obra, considerando este punto histórico como hito relevante debido al surgimiento de la computación a nivel global como un medio utilizable para la producción de obras y su consiguiente interacción dinámica por parte del observador.

Los diversos materiales utilizados para la producción de esta obra evidencian un uso interdisciplinario de técnicas y procesos, los cuales se basaban en exhaustivas investigaciones teóricas de lenguaje e innovadoras propuestas estéticas.

Gordon Pask recorría cómodamente dimensiones tanto de la ciencia como del arte, generando diálogos y argumentos sustentados en ambos mundos, representando prolíficamente una tendencia global en el uso técnico para la construcción conceptual de la obra.

Hoy existe un número no despreciable de artistas que producen obras basadas -inconcientemente- en la existencia de una arquitectura tecnológica alimentadas de la inevitable electricidad. Sin electricidad la obra no funciona, depende energéticamente de la red eléctrica más cercana, y sin esa conexión, es como un cuerpo sin voluntad, energía, espíritu o alma.

Se podría pensar que cada obra posee diversas formas de adaptarse a esta condición. La inestabilidad de la electricidad es controlada a través de complejos sistemas que poca evolución han tenido en los últimos 100 años. La electricidad no ha tenido una evolución científica considerable desde entonces, siendo las técnicas y procesos los que han sufrido drásticos cambios de adaptabilidad a las exigencias de la revolución industrial y digital.

La obra electrificada permite diversas formas de interacción con el observador, extendiendo la posibilidad de desarrollo conceptual, narrativo y estético de ésta. Permite también que la obra genere patrones de aprendizaje y nuevas conductas relacionales diferentes a las del inicio de su “vida” como obra, mutando desde su concepción inicial.

A través de estos procesos la obra adquiere memoria y la posibilidad de tomar decisiones dependiendo de los patrones preestablecidos, incluso llegando a generar nuevos patrones impensados por su gestor.

TESLA, ESLABON ENTRE ALQUIMIA, REVOLUCION POST-INDUSTRIAL Y ERA POST DIGITAL

La habilidad para reconocer y controlar la transmutación de un estado en otro, es la definición más concreta sobre la alquimia. En este sentido Tesla puede ser considerado como un puente entre conocimientos de la antigüedad y la modernidad, y un hábil filtro y amplificador de procesos de innovación con respecto a los adelantos producidas por la revolución industrial, y un precursor indiscutido del terreno actual de la revolución digital.

Desde la perspectiva de una sociedad que esta completamente inmersa en los desafíos de generar protocolos de relación basados en las innovaciones tecnológicas con respecto a las telecomunicaciones, observar, analizar y generar un debate, tanto metafórico como conceptual en torno al aporte de Tesla en la historia de la humanidad, es una acción clave para comprender los hitos que nos definen como sociedad.

Es comprensible que hoy en día existan diversos iniciativas por levantar su imagen al punto de convertirlo en un ejemplo de innovación con respecto a los adelantos, tanto en ámbitos de la ingeniera eléctrica, como de las comunicaciones y la cultura en general.

El vinculo existente entre fenómenos naturales, y la posterior interpretación desde el mundo de la ciencia y el arte, han tenido momentos complejos en el transcurso de la historia. El lenguaje y métodos de representación de ambos campos -arte y ciencia- encuentra espacios relacionales que constituyen un común denominador en el contexto actual, el cual se ha podido potenciar en gran medida por las contribuciones de Nikola Tesla. El arte digital e interactivo son campos de representación ligados poderosamente a la transmutación de energías y materias, en la cuales el antiguo publico incauto se convierte en activos participantes y motores de la obra final.

En este contexto, Plataforma de Cultura Digital ha convocado a diversos artistas chilenos ha desarrollar obras que reflexionen sobre diversos temas vinculados directa o indirectamente con las contribuciones de Tesla; Invisibilidad, interacción a tiempo real, vibraciones sonoras, y dinámicas relacionales entre personas a través de tecnologías de la comunicación. Haciendo una abstracción de estas ideas y tomando la figura y trabajo de Tesla, es que los trabajos mostrarán un entramado de relaciones que se sustentan de manera fundamental en la idea de la energía y su transmisión, así la interacción con teléfonos móviles, agua, movimiento humano, imagen, sonido y tacto posibilitan que el observador se haga parte de la obra e interactúe con ella produciendo de esta forma una energía entre el artista, la obra y su observador-interventor.

El trabajo de Tesla es el origen de una serie de innovaciones y cambios paradigmáticos fundamentales en el arte digital e interactivo. Esta exhibición se plantea como un reconocimiento de una serie de destacados artistas chilenos a esta condición global desde su perspectiva e identidad local, abriendo nuevas formas de diálogo entre arte, sociedad y cultura.